¿Alguien dijo ficción?

Se dice que la realidad imita a la ficción pero creo que cada vez más la ficción imita realidades, y con resultados cada vez más desastrosos.  Ya no se crean mundos, se recrean situaciones y personajes para que el espectador sienta empatía y así se vea más cercano, más reconocible, más integrado. ¿Pero esto es adecuado? Obrando de este modo estamos ofreciendo un mundo que no aporta nada nuevo al abrir la puerta de casa. Dicho de otro modo, si puedo ver algo con mis ojos, ¿para qué quiero tener a alguien que me lo cuente?

¿Para eso sirve el entretenimiento, para sentirte más integrado en la sociedad, más cómodo, más ajeno a otras realidades, a otros sentires? ¿Para realimentar los tópicos sin aportar una nueva perspectiva? Quizás por eso estamos avanzando en círculos para no llegar a ninguna parte.

En las relaciones los problemas empiezan cuando no nos basta con lo que estamos viviendo, porque queremos un avance de lo que puede llegar a ser. Y la gente se agobia y falta el aire y las cosas nunca vuelven a ser como antes. No nos basta con que hoy nos quieran, necesitamos que nos lo pongan por escrito y que nos garanticen que va a ser por siempre jamás. Sin improvisar, sin inseguridades, sin libertades, sin vida…

En la mayoria de series, peliculas o cortos ocurre lo mismo, porque no vemos las cosas que pasan, sino lo que se supone que tiene que pasar y que la mayor parte de las veces proviene de una abstraccion reduccionista de una mente sin talento.  O de demasiadas mentes… Está todo tan medido al frame que se pierde la frescura de sentir algo vivo.

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2 thoughts on “¿Alguien dijo ficción?

  1. Puedes mirarlo así o pensar que cada vez más la realitat imita a la ficción. Al fin y al cabo, cualquier realidad es ficción desde el punto de vista que la realidad que percibimos no es tan real como la podemos sentir.

    Igualmente el ejemplo que pones no es nuevo (ni único en el mundo). Puesto que la gente quiere algo seguro para poder construir un futuro. Si no tenemos ciertas cosas que nos aseguren que mañana seguirán allí dentro de lo razonable, es imposible crear ciertas espectativas de futuro. Sin eso, practicamente no existe el sentido de vivir. Lo de vivir el presente sin esperar nada de mañana, es no tener consciencia del tiempo. Es un sin sentido, es esperar morir, una especie de suicidio.

    Es decir, para construir un futuro, no basta con saber que hoy te quieren o que hoy fuiste a trabajar, sino que mañana también lo tengamos y no nos encontramos solos, sin trabajo, durmiendo en un cajero y siendo los menos humanos de todos, sin tener el reconocimiento de nadie, estando lo más bajo de todo. Lo que tu llamas no vivir, es la garantía de poder vivir mañana.

    Estar integrado en una sociedad, no es malo. Es saber las reglas con que se articula esa sociedad y por lo tanto, es más fácil poder moverse en ella. Tener libertad total y absoluta no existe, porque ya la misma existencia no fue una elección. Tener la creencia que existen ciertas regularidades, es lo que nos permite conocer, es lo que hace posible el conocimiento científico mismo. (Cuando digo conocer no lo digo en el sentido más fuerte de la palabra, de conocer la verdad absoluta.)

    Eso no significa que no este de acuerdo en que la gente se acomoda demasiado en los esquemas mentales que tiene, que cuando tienen una situación nueva que no entraba dentro de los planes, se bloquee y no sepa salir de allí. Y por eso es conveniente tener el máximo de miradas posibles sobre
    la manera de percibir el mundo. Sin embargo, eso no significa que se comporten de una manera estupida por querer ciertas leyes o normas (escritas o no) que les aseguren la supervivencia. Es necesario también eso.

    Por último, yo creo que no inventamos mundos nuevos, sino que decontruimos los que ya tenemos y los vamos apedazando de nuevo.

  2. -Doctor, yo lo que querría es vivir las ficciones que me gustan en mi realidad ¿Entiende lo que le quiero decir?
    -Por supuesto, usted quiere ser el guapo, el bueno, el héroe, matar a los malos, quedarse con la chica guapa y que al final todo tenga sentido.
    -Exacto ¿Como lo sabe?
    -Es un síndrome muy habitual. La suya es una más entre millones de mentes contaminadas por malas películas.
    -Vale ¿Puedo conseguirlo?
    -Por supuesto solo tiene que entender que la ficción y la realidad tienen reglas diferentes.
    -¿Qué quiere decir con eso?
    -Quiero decir que no se puede disfrutar de la realidad, si constantemente la comparamos con la mentira de la ficción.
    -No me entero.
    -Le pondré el ejemplo de una de las ficciones más extendidas ¿Usted se hace pajas?
    -Hummm… No muchas. A veces. Sí. Bastantes.
    -¿Y como se lo pasa mejor, haciendo el amor o haciéndose pajas?
    -Hummm… Según
    -Ya lo va entiendo. Si hacemos el amor intentando que todo sea como en nuestras pajas es muy posible que la cosa no funcione bien. Ahora no estamos solos, estamos con otra persona y la cosa se hace más interesante pero se complica. Si intentamos reproducir, exactamente, la ficción de las pajas en la realidad de hacer el amor, probablemente la cosa no salga bien, pero si disfrutamos de esa realidad, lo que sentiremos será superior a la ficción ¿me sigue?
    -Más o menos.
    -Por otra parte, si cuando nos hacemos pajas pensamos demasiado en la realidad, nos estamos limitando sin sentido, ya que la paja es ficción y no deberíamos estar limitados ni por la realidad, ni por lo que ya nos han contado o hemos visto, nuestro único límite debería ser nuestra imaginación. En resumen que en la realidad no nos limite la ficción, y que en la ficción no nos limite nada.

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